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¡Qué alivio!

Kelly Landen
1 abril 2008

Category: Elefantes

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Fue todo un alivio encontrar a Kgosi sano y salvo

Hacía ya dos meses desde la última vez que habíamos recibido una transmisión vía satélite de Kgosi. Estábamos muy preocupados. Esto ya nos ha ocurrido en otras ocasiones, y nunca es un buen presagio (consulte el blog del 22 de febrero). Nos preocupaba especialmente, ya que en su última ubicación deambulaba por una zona muy apartada donde se habían producido algunos episodios de caza furtiva. Me sorprende mucho que los medios de comunicación no hablen de la caza furtiva, porque se transmite la falsa impresión de que hoy ya no ocurre, como si fuera un problema del pasado. Es cierto que un gran número de países han incorporado exhaustivos programas para combatir la caza furtiva, como es el caso de Botsuana, pero algunos compañeros, informes, lugareños y la propia experiencia nos indican que sigue siendo un problema que está muy lejos de haberse resuelto. De hecho, estudios recientes han verificado su amplitud, y algunos han indicado incluso las zonas concretas de África donde se produce.

Afortunadamente, tuvimos la oportunidad de sobrevolar la zona en busca de Kgosi esta semana. Es imposible calcular la distancia que puede recorrer un macho grande y vigoroso en dos meses. Lógicamente, nos dirigíamos a su última ubicación conocida buscando continuamente su frecuencia VHF en el receptor y ¡de repente escuchamos una señal apenas perceptible! Al virar el avión, pudimos determinar la dirección general de la que procedía esta señal. A medida que nos acercábamos, la señal era más potente. Durante esos minutos de incertidumbre sentíamos que el corazón se nos salía del pecho: no teníamos ni la más menor idea de lo que nos íbamos a encontrar. No veíamos ningún elefante, pero la señal indicaba que nos estábamos acercando cada vez más. De repente, ¡divisamos una gran manada de más de 300 individuos en la sabana abierta! ¡Estábamos eufóricos!

No hay nada que pueda compararse con una vista así...simplemente es algo hermoso. Ahora, sólo nos quedaba encontrar a Kgosi. Volando bajo, con los ojos pegados a las ventanas, buscando en los lomos de los elefantes de esta enorme manada, Mike gritó "¡Está ahí!" Y era verdad: Kgosi estaba vivito y coleando, y nos pareció enorme y saludable. ¡Qué alivio!

Lo irónico de esta historia es que debemos despedirnos de Kgosi por ahora. Debido al fallo de su unidad satélite, ya no podemos localizarlo vía satélite y tendremos que servirnos de la frecuencia VHF para quitarle el collar en unos meses. Las baterías del collar deben durar hasta que Kgosi se desplace a una zona más propicia para que podamos quitárselo y de este modo tener cierto margen de tiempo para coordinar los problemas logísticos.

Nos encantará compartir este acontecimiento con todo el mundo en love earth cuando volvamos a buscar a Kgosi para darle las gracias y despedirnos para siempre.

Letsatsi sigue recorriendo los bosques de teca de la Reserva Parcial de Luiana, en el sudeste de Angola. Se desplazó temporalmente al sur de Namibia, pero permaneció allí tan solo unos días y regresó a los valles de dunas arenosas paralelos y los depósitos de agua de la zona. En esta región apenas se aprecia presencia humana.

Teníamos la esperanza de divisar a Mma Khama, pero se encontraba en la dirección contraria de nuestro punto de despegue que utilizamos para ir en busca de Kgosi, y nuestra máxima prioridad era localizarlo. A partir de sus puntos vía satélite, podemos observar que dirigió su manada hacia la periferia del delta del Okavango y permaneció allí durante una semana. El 18 de marzo, por algún motivo desconocido, ¡recorrió la friolera de 55 km de vuelta hacia la depresión de Mababe! La mayoría de sus movimientos han sido escasos y sutiles, vagando de un depósito a otro y hacia el delta inundado. A todos nos sorprendió la impresionante distancia que había recorrido en un día y el motivo resulta todo un misterio. Hoy se encuentra en el centro de la depresión, que hace poco era impenetrable para las crías, ya que podían quedar atrapadas en el barro (consulte el blog del 7 de marzo). Esto nos indica que el barro y los depósitos ya están comenzando a secarse, lo que permite a los elefantes atravesarlos.

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