Hace tan sólo 15 años, un millón de saigas pastaba en la estepa
euroasiática. Desde entonces, sus números han caído en picado. EJ
Milner-Gulland y Aline Kühl están luchando para salvar a este diminuto
antílope con nariz de elefante de su extinción casi segura.
Cuando
los mamuts y los rinocerontes lanudos deambulaban por el hemisferio
norte durante la última Edad de Hielo, un pequeño antílope caminaba
junto a ellos. A diferencia de los otros dos, el saiga todavía vive en
las llanuras euroasiáticas. Sin embargo este animal es poco conocido en
el mundo exterior y recientemente sus números han disminuido
dramáticamente.
Durante los últimos 10 años, nuestro equipo de
investigación ha buscado por toda la estepa para poder ver uno de los
mayores espectáculos del reino animal, la incorporación de los terneros
de los saiga. Cada año, durante una semana decenas de miles de hembras
se reúnen en un denso rebaño para dar a luz.
Repentinamente el
árido terreno está lleno de terneros recién nacidos y los balidos de
llamada de sus madres pueden oírse desde lejos. Se cree que esta
temporada de dar a luz, corta y concentrada en un lugar, es una
adaptación contra los depredadores. Los lobos, zorros y águilas sólo
pueden matar y devorar un número limitado de terneros y, después de tan
sólo una semana, los terneros pueden caminar y los rebaños se han
marchado hacia sus pastos de verano.
Repentinamente el árido terreno está lleno de terneros recién nacidos.
Historias de los viejos tiemposDondequiera
que íbamos, la gente local contaba historias de los viejos tiempos,
cuando las pezuñas de cientos de miles de saigas en movimiento
levantaban tanto polvo que parecía que se acercara una tormenta de
arena. Una vez hubo una migración tan dramática como las de los ñus del
Serengeti.
La caída de la
Unión Soviética lo cambió todo. Cuando las granjas colectivas fueron disueltas,
millones de personas perdieron sus medios de vida. Sin salarios y con
temperaturas invernales inferiores a -40°C, la gente tuvo que encontrar
otros medios para sobrevivir. Después de vender su ganado, empezaron a
cazar saigas por sus cuernos y carne. No tenían otra opción.
Al
mismo tiempo, el sistema de hacer cumplir la ley de protección de
animales salvajes se vino abajo y la frontera con China se abrió,
permitiendo que el cuerno – muy en demanda para la medicina tradicional
china – se exportara allí por primera vez en 70 años. Este tráfico
floreció mucho pero inevitablemente esta caza furtiva tan intensiva
hizo un gran impacto y el número de saigas disminuyó en un 95 por
ciento en menos deuna década.
Perdidos en la estepaIncluso
cuando los saigas abundaban, encontrar sus rebaños nunca era fácil
debido a la gran extensión de su hábitat, la estepa. Aquí el terreno es
seco, abierto y sin árboles y las especies migran hasta 1000 km entre
sus pastos de verano y de invierno. En verano, el saiga se da un festín
con la larga hierba del norte de su zona, pero en el invierno aquí se
producen temperaturas bajo cero y la nieve es profunda, por lo tanto
los rebaños se dirigen a los desiertos del sur.
Aquí, hay
menos nieve, las temperaturas son menos extremas y los arbustos, como
el fragante ajenjo, proporcionan un forraje basto. En el viaje de
regreso al norte, en primavera, los rebaños hacen una pausa en el
semidesierto para dar a luz.
Cuando están en movimiento, los
saigas se siguen uno al otro, nariz a cola, como las ovejas, y sus
pezuñas dejan característicos rastros delgados que pueden verse
fácilmente desde el aire. Incluso ahora que los saigas son tan escasos,
sus antiguos senderos entrecruzan la estepa de Kazakh.
Los
rebaños no siguen las mismas rutas todos los años. También se mueven
rápidamente, cubriendo 100 km al día para llegar a mejores pastos. Si
un día los encuentras, al día siguiente ya han desaparecido. La gente
local dice que si afirmas saber dónde están los saigas, eres un
mentiroso.
Si tienes la suerte de ver un saiga, su inusual
estilo de correr permite identificarlo con facilidad. El saiga tiene un
modo de andar como el de los camellos, en el cual las patas de un lado
se levantan del suelo al mismo tiempo y por lo tanto su espalda apenas
se dobla.
Su inusual estilo de correr permite identificarlo con facilidad.
Este
estilo de correr, eficiente en energía, permite que el saiga cubra
grandes distancias de terreno llano rápidamente con un esfuerzo mínimo
y es ideal para escapar de su depredador principal – el lobo. Pero
ahora esto se ha convertido en la ruina de la especie. Este rígido modo
de correr impide que los saigas esquiven y giren con facilidad, por lo
tanto el antílope es presa fácil de los cazadores furtivos modernos que
los cazan desde jeeps y motocicletas. La forma más fácil de matar un
saiga es perseguirlo hasta que sufre un colapso debido al agotamiento.
Salvando al saigaNo
es la primera vez que los saigas se encuentran al borde de la
extinción. Al principio del siglo XX, casi habían desaparecido debido a
la caza a que habían sido sometidos bajo el imperio ruso. Los números
eran tan bajos que se extinguió un tábano que vivía de los saigas. Pero
los saigas tienen una gran capacidad de recuperación. La madurez
temprana de las hembras y su propensión a dar luz a gemelos les permita
recuperarse de sus caídas de población.
La formación de la
Unión Soviética en la década de 1920 introdujo fuertes controles de
caza, lo cual permitió que la especie aumentara a más de un millón de
animales en menos de 30 años. El saiga se ha recuperado una vez.
Esperamos que con un poco de ayuda vuelva a hacerlo.