Conozca al equipo
El doctor Bruce Mate es Director del MMI y una autoridad a nivel mundial en lo que se refiere a especies de cetáceos en peligro de extinción. También es catedrático de Hábitat Pesquero, Fauna y Oceanografía de la
Joel G Ortega-Ortiz es un profesor asociado investigador en el MMI, donde planifica y dirige trabajo de campo, analiza datos y realiza informes científicos. Tiene un doctorado en Flora y fauna y Hábitat pesquero, lleva 16 años dedicado al estudio de los cetáceos y ha dirigido la expedición a la Antártida que colocó dispositivos localizadores para love earth.
Craig Hayslip es profesor asociado investigador en el MMI, es zoólogo y está especializado en la documentación fotográfica de grandes cetáceos. Sus fotografías se utilizan para evaluar los esfuerzos de seguimiento mediante dispositivos localizadores e identificar cetáceos como parte de una red global de coincidencias. Craig prepara también la logística para expediciones, ayuda a construir los dispositivos localizadores vía satélite y mantiene y archiva los activos de vídeo de MMI.
¿Qué funciones desempeña esta organización?
La misión del Instituto es entender la ecología de los mamíferos marinos (cómo se adaptan a su entorno físico y biológico). El objetivo de gran parte de la investigación es mejorar la conservación y el control de los mamíferos marinos, identificar conflictos con actividades humanas y ofrecer soluciones basadas en la investigación que ayuden en la recuperación de poblaciones diezmadas.
"Nuestro objetivo es identificar los principales hábitats de las especies en peligro y disminuir el impacto de las actividades humanas en estas zonas para facilitar de este modo su recuperación". Doctor Bruce Mate
Con respecto a los cetáceos en vías de extinción, el MMI identifica sus principales hábitats (en los que se reproducen, se alimentan, dan a luz y migran) para entender cómo interactúan con el entorno y las actividades humanas que pueden afectarles. Dado que los sectores pesquero, de transporte y de extracción pueden suponer una amenaza para estos animales, el doctor Mate y sus colegas trabajan con estos sectores para buscar mejores formas de llevar a cabo sus actividades comerciales con el objeto de que provoquen un impacto menor.
El MMI, que en la actualidad está recaudando fondos para que el grupo de 20 personas pueda incrementarse a un grupo multidisciplinar de 80 miembros, sigue cosechando éxitos con el paso de las décadas gracias a la pasión y el compromiso del doctor Mate y otros miembros del equipo.
¿Cómo colabora con love earth?
En febrero de 2007, un equipo del MMI colocó dispositivos localizadores vía satélite en ballenas jorobadas de la costa oeste de la
Aunque otros investigadores ya han realizado un seguimiento de las ballenas jorobadas del Antártico, nunca se ha realizado un seguimiento de estos cetáceos en sus destinos invernales con el objeto de determinar la ruta, velocidad o duración de su migración. ¿Cuándo y cómo llegan a sus zonas de reproducción, y es posible que existan otros destinos? Resulta todo un misterio incluso para el doctor Mate.
En este sitio Web se pueden encontrar datos, cifras, fotografías y ubicaciones de seis ballenas, lo que le permitirá disfrutar de la ciencia y animales reales en su ordenador. Y con el doctor Mate a bordo, love earth dispone de la mejor orientación posible en el mundo de las ballenas jorobadas.
¿Por qué realizar un seguimiento de las ballenas jorobadas?
Las ballenas jorobadas son una especie protegida desde los años 60, pero no significa que se encuentren a salvo. Esta especie se está recuperando de la gran explotación que sufrió. En el siglo pasado, sólo en el hemisferio sur se aniquiló a 200.000 ballenas. En la actualidad, existen unas 30.000 ballenas jorobadas en los océanos de todo el mundo. Aunque, lamentablemente, los balleneros se han propuesto cazar ballenas jorobadas del Antártico en el futuro cercano, posiblemente en el año 2008.
Entre otros riesgos se incluyen las redes de las flotas pesqueras, los golpes producidos por los barcos y, posiblemente, los problemas derivados de la explotación petrolífera y de gas a lo largo de las costas. Un problema que ha suscitado gran interés en los últimos años es si el ruido producido por los seres humanos puede provocar una reducción extrema del espacio físico sin perturbaciones.
Hasta la fecha, no se contaba con datos sobre la duración y las rutas de migración de las ballenas jorobadas por la
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